GOSUR

LAS COTORRAS Y LA CIUDAD DE SEVILLA

(o cómo tener que decidir entre la pérdida de especies autóctonas o invasoras)

 

Desde el Grupo Ornitológico del Sur, se observa, como un problema global, el de la alteración del medio por parte del hombre y los problemas originados por las especies invasoras que los humanos trasladamos a miles de kilómetros de distancia de su hábitat natural y que, en lugares que le son ajenos, algunas de ellas progresan y hacen peligrar a otras que residían allí desde siglos atrás.

Este problema, cometemos a veces la torpeza de abordarlo de forma fragmentada sin darnos cuenta que supera las fronteras municipales e incluso provinciales. Algunos ayuntamientos que están abordando medidas para la erradicación de especies invasoras se encuentran con la realidad de que estas medidas son poco efectivas y tienen un coste desorbitado.

Este es el caso, y la situación con el enorme problema que para el medio natural y urbano está suponiendo el crecimiento geométrico de la población de cotorras argentinas y de Kramer en el área metropolitana de Sevilla.

Para poder entender a que nos enfrentamos, debemos primero dar a conocer una serie de puntos, que en nuestro criterio deben conocerse antes de tomar partido en esta problemática que algunos, interesadamente quieren presentar como dicotómica, esto es, ponerse del lado de las cotorras o del lado de las especies autóctonas (nóctulo grande, cernícalo primilla, pico picapinos, pito real, etc.).

1.- Las dos especies de cotorra que hoy, accidentalmente, habitan en Sevilla, llegaron hace apenas unos años, y su presencia en libertad se debe a escapes de aves traídas en jaulas como mascotas. Son la Cotorra gris argentina (Myiopsitta monachus), de origen americano y la Cotorra de Krammer (Psittacula krameri) de origen asiático.

2.- Ambas especies han proliferado en nuestra ciudad hasta convertirse en unas de las especies más fácilmente detectables en cualquier punto de las mismas.

3.- La Cotorra gris argentina hace unos nidos comunales, que pesan muchos kilos y están construidos a base de ramas de otros árboles y que sitúan en la parte más elevada de palmeras y otros árboles.

4.- La Cotorra de Kramer nidifica en agujeros, que bien construye ella, bien usa los de otras especies (Nóctulo grande, Cernícalo primilla, pájaros carpinteros).

5.- Ambas especies tienen un éxito reproductivo elevadísimo, por lo que sus poblaciones aumentan exponencialmente cada año que pasa. La no existencia en Sevilla de sus depredadores naturales y su capacidad de adaptarse al alimento disponible, además de un clima benigno son las causas principales de este éxito.

6.- Estas especies tienen una longevidad que puede llegar a los 20 años.

Estas características hacen que la existencia de estas especies en un número tan elevado en nuestra ciudad y alrededores implica que estemos hablando que solo en la ciudad de Sevilla existan miles de ejemplares de cotorra ya en 2022. Y la tendencia es imparable, sus consecuencias, imprevisibles.

Para solucionar este problema, el Ayuntamiento de Sevilla ha decidido lanzar un proyecto (200.000 €) para capturar cotorras con jaulas y eliminar, o disminuir el número de cotorras en nuestra ciudad, es decir capturarlas vivas y, entendemos, darles una muerte digna o mantenerlas en cautividad. En la memoria reciente de todos debe permanecer las polémicas creadas en diversos plenos municipales sobre esta problemática y la, en nuestra opinión, estéril discusión sobre los procedimientos mientras el problema no hace sino agravarse y con consecuencias, quizás irreversibles.

Ante este enorme problema, el Grupo Ornitológico del Sur querría dar su opinión al respecto:

Como grupo conservacionista, compuesto por investigadores y científicos, dedicado fundamentalmente al estudio de la naturaleza y al anillamiento científico de aves, nuestra más firme defensa de la biodiversidad, la vida y el respeto a que las leyes naturales puedan seguir cumpliéndose y respetándose en Sevilla y en toda la Tierra. Nuestro amor por la vida y el respeto a todas las especies, nos gustaría que fuese incuestionable.

En primer lugar, es necesario reiterar que las aves no entienden de límites territoriales por lo que abordar este tema desde el punto de vista municipal es atacarlo de la forma menos adecuada posible, ya que el municipio en el que se eliminen se convertirá en una zona donde los individuos nacidos ese año y de municipios próximos encuentra zonas para instalarse, es decir que el dinero gastado no vale para nada.

En segundo lugar, establecer que la captura de un número significante de cotorras por ese método es IMPOSIBLE, dicho desde la experiencia de más de 30 años del GOSUR como grupo de anillamiento de aves y por tanto con una gran experiencia en su captura.

En tercer lugar, decir que, en la historia, nunca se ha eliminado una especie invasora con un método de captura de ejemplares vivos.

Como cuarto punto, referirnos al objetivo de sustitución de huevos por otros estériles que estima realizará el ayuntamiento, nos surgen algunas preguntas de difícil respuesta. La Cotorra de Kramer nidifica en huecos, que en muchos de ellos no cabe la mano de una persona y en otros están demasiado profundos para llegar, ¿Cómo se llevará a cabo la actuación?, abriendo más el hueco, es decir ¿dañando el árbol?

El nido de ambas cotorras se encuentra en su mayor parte en zonas no asfaltadas y a más de 10 metros de altura, por lo tanto, se tendrá que usar vehículos elevadores todo terreno, que solo podrán acceder a una parte de los nidos. ¿Semejante gasto es realmente necesario y va a tener un resultado satisfactorio?

En quinto lugar, decir que, aunque se esterilizaran todas las cotorras y que sigan viviendo en libertad durante los próximos 15 años (que como se ha dicho ya es IMPOSIBLE capturar ni siquiera una mayor parte de la población), es un período lo suficientemente largo como para pensar que al final del mismo, varias especies autóctonas habrán desaparecido para entonces. Y resulta imprescindible considerar que las poblaciones de cotorras ya están interconectadas en nuestro territorio con lo que la llegada de ejemplares de otros lugares será incesante.

Durante los últimos años GOSUR ha observado lo siguiente:

-          Los huecos de los pájaros carpinteros del Parque del Alamillo has sido ocupados por Cotorra de Kramer, y los pájaros carpinteros (picapinos y pito real) prácticamente han desaparecido del parque.

-          Ambas cotorras se comen todos los frutos de los cardos, antes que maduren, por lo que los jóvenes de jilguero, verdecillo, verderón o pardillo común cuando salen del nido se quedan sin la parte más importante de su alimentación, por lo que se tienen que desplazar a zonas sin cotorras y por tanto lejanas, disminuyendo por tanto su posibilidad de supervivencia.

-          En la ciudad de Sevilla la mayor parte de los huecos usados por los cernícalos primilla, esos pequeños halcones que son todo un símbolo de lugares como la Giralda, la Iglesia del Salvador o el Parlamento de Andalucía, lo están ahora por las cotorras de Kramer. Estas son muy agresivas y expulsan tanto a esa especie como al nóctulo grande según ha publicado el departamento de quirópteros de la Estación Biológica de Doñana.

Por último, expresar y reiterar que el único objetivo del Grupo Ornitológico del Sur, es la protección y conservación de cualquier especie de ave, incluidas las cotorras.

En el Grupo Ornitológico del Sur, GOSUR, una vez analizado y reflexionado sobre todo lo que conocemos, gracias a casi treinta años de experiencia y estudio, consideramos que:

Ambas especies (La cotorra argentina y la cotorra de Kramer) deberían ser retiradas del entorno de forma total y a la mayor brevedad posible, evitando así que puedan llegar a espacios naturales protegidos.

Que la retirada no se puede hacer por medios que supongan la captura de ejemplares vivos, como ya se ha demostrado en otras ciudades como Zaragoza.

Debido a que hemos sido los humanos los causantes de su llegada y presencia, somos nosotros también los responsables de solucionar este problema que hemos originado. Y aunque sea una solución desagradable y que nadie quiere, debemos eliminarlas con técnicas rápidas, selectivas, eficaces y baratas.

GOSUR cree que pesa más en la balanza la presencia en nuestra ciudad del nóctulo grande, Cernícalo primilla, Jilguero, Pardillo común, Verderón común, Verdecillo, Pico picapinos o Pito real, además de otras especies, todas autóctonas y cuyo equilibrio poblacional se produce de manera natural, que la presencia de las especies invasoras de Cotorra de Kramer o gris argentina.

POR TANTO, GOSUR PIDE A LOS RESPONSABLES POLÍTICOS QUE TENGAN LA VALENTÍA DE TOMAR ESTA DECISIÓN CON LA MÁXIMA DETERMINACIÓN, ANTE EL CONVENCIMIENTO DE QUE HAY MEDIDAS QUE SON DIFÍCILES Y QUIZÁS IMPOPULARES, PERO ABSOLUTAMENTE NECESARIAS.

De lo contrario, nos convertiríamos en cómplices del más que probable exterminio de varias de las especies anteriormente mencionadas y la rotura irreversible de la biodiversidad natural propia y característica de Sevilla.

 

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